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La naturaleza no tiene voz, pero sí consecuencias.

  • Foto del escritor: Mariana E
    Mariana E
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura
Mujer ejecutiva joven, con cabello largo rizado, sonriente y con lentes recargada en su escritorio de madera blanca


La conciencia ambiental frente a los intereses económicos



Nos hemos comprado la idea de que debemos cuidar el planeta, en parte porque muchas empresas nos venden ese mensaje. Sin embargo, detrás de esas empresas están los grandes empresarios que se enriquecen gracias al dinero generado por una gran parte de la población. Así funciona este mundo capitalista.


Por otro lado, existe la conciencia de algunos pocos que buscan proteger lo que realmente no nos pertenece, porque simplemente estamos de paso por este planeta. Deberíamos cuidar aquello que recibimos gratuitamente, como un regalo por el simple hecho de estar vivos. Me parece que pocos tienen la capacidad de ver esta realidad, y mucho de ello radica en nuestros valores.


Escribo estas líneas por lo que está ocurriendo en Topolobampo, Sinaloa, México, y también por las noticias de Albania. Al final, son historias distintas impulsadas por intereses diferentes, pero con un mismo resultado: la posibilidad de seguir destruyendo el mundo a su paso.



Topolobampo: inversión extranjera y una bahía en riesgo


Analicemos brevemente el primer caso.

El amoniaco (NH₃) es un compuesto químico fundamental para diversas industrias, especialmente para la producción de fertilizantes, que consume alrededor del 70 % de la producción mundial, además de su uso en la industria química. En Topolobampo se desarrolla una inversión alemana financiada principalmente por el banco KfW IPEX-Bank, con préstamos cercanos a los 860 millones de dólares, lo que la convierte en una de las inversiones industriales extranjeras más relevantes de la región. La instalación está diseñada para producir aproximadamente 2,200 toneladas diarias de amoniaco.


Sin embargo, el impacto ambiental y social genera una profunda preocupación. El proyecto se ubica cerca de la Bahía de Ohuira, una zona ecológicamente sensible. Comunidades indígenas Mayo-Yoreme, pescadores y organizaciones ambientalistas han expresado inquietud por los posibles efectos sobre el ecosistema y los medios de vida locales. Por otro lado, algunos grupos y autoridades destacan los beneficios económicos y el potencial de desarrollo industrial.


La pregunta de siempre: ¿el fin justifica los medios?


Aquí surge la pregunta de siempre: ¿el fin justifica los medios?

Para mí, la respuesta es sencilla. Si este proyecto jamás se permitiría en determinadas condiciones dentro de Alemania, ¿por qué aceptamos que se realice en México? Si nosotros no protegemos nuestros recursos naturales, nadie más lo hará. Es momento de dejar de ser el patio trasero del mundo y comenzar a defender nuestro patrimonio ambiental con seriedad.



Albania: turismo de lujo versus conservación ambiental


Pasemos ahora al caso de Ivanka Trump y Jared Kushner en Albania.

Los desarrollos previstos incluyen la isla de Sazan y zonas cercanas a los humedales protegidos de Vjosa-Narta, hábitats de flamencos, tortugas marinas, focas monje y numerosas aves migratorias. Diversas organizaciones ambientales han advertido que la construcción podría afectar ecosistemas considerados entre los más valiosos de la costa adriática. Miles de personas han salido a las calles para exigir la suspensión del proyecto. Los manifestantes denuncian los posibles daños a playas vírgenes, humedales protegidos y áreas de alta biodiversidad. El movimiento ha adoptado al flamenco como símbolo de la defensa ambiental.


Desarrollo económico o sacrificio ambiental.

El debate gira en torno al equilibrio entre una inversión turística multimillonaria, que el gobierno considera estratégica para el desarrollo económico del país, y los riesgos que representa para ecosistemas costeros protegidos y para la gobernanza ambiental de Albania. Podría plantearse una reflexión similar: capital extranjero impulsando proyectos en otro país, aprovechando recursos naturales y poniendo en riesgo ecosistemas únicos. ¿Con qué propósito? Seguir generando riqueza para quienes ya poseen enormes fortunas.


Cuando el poder pierde la conciencia.

No estoy en contra de generar riqueza. Todos somos responsables de construir nuestro bienestar económico. Lo que me preocupa y me indigna es el abuso del poder, así como la falta de conciencia de quienes toman decisiones sobre el impacto y la huella que están dejando en el planeta.


La pregunta que no podemos seguir ignorando.

La verdadera pregunta es: ¿hasta dónde puede llegar el abuso del poder? ¿Hasta dónde puede llegar la mezquindad humana cuando el dinero pesa más que la responsabilidad con las generaciones futuras?


Mientras seguimos discutiendo sobre crecimiento económico, la naturaleza continúa pagando la factura.


El desarrollo que destruye aquello que nos permite vivir no es progreso; es simplemente una deuda que dejamos a las próximas generaciones.

 

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Sobre mí

 

Soy Mariana, curiosa por naturaleza, apasionada de los libros, los viajes y las preguntas que nos hacen crecer.

Hace 7 años inicié este espacio como un rincón para compartir lecturas, reflexiones y momentos. Hoy lo escribo desde Alemania, pero con la misma energía y amor con el que comenzó en México.

© 2025  |  Mariana Espinosa

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