El privilegio de ser maestra.
- Mariana E

- 13 may 2022
- 3 Min. de lectura

Enseñar es el poder de los que desean cambiar al mundo.
¿Qué podría cambiar a un país como México?
Es la pregunta que le hice hace unas semanas a mis alumnos, y la gran mayoría de las respuestas se basaron en una sola palabra: la educación; otras solo refirieron a un cambio cultural.
Cuando iba a la universidad e incluso en la maestría solía pensar lo mismo, que la educación podía transformar la vida de un país, con personas más educadas, enriquecidas de conocimiento que pudieran tener mejores herramientas para hacer un cambio verdadero.
Hacer cambios generalmente resulta difícil pues estamos muy acostumbrados a nuestros hábitos, en ocasiones hasta nos es difícil modificar creencias, porque sentimos que nos han funcionado en la vida o eso es lo que solemos decirnos. Pero la realidad es que es solo a través del cambio que podremos crecer y mejorar; y la educación es un gran punto de partida ante el cambio que necesitamos en este país, pero no podemos dejar solo en la escuela y en los maestros la responsabilidad de dichos cambios, todo debe empezar desde casa. Ser mucho más conscientes en el momento de decidir si queremos o no tener hijos y en cómo estamos preparados para educarlos. Porque es en casa donde comienza el desarrollo que tenemos como sociedad.
Poder compartir conocimiento en mi país es un privilegio. Estar frente a un salón de clases, no solo impartiendo diferentes aprendizajes, sino también tener la capacidad de escuchar otras ideas, enfoques y en ocasiones hasta locuras, es sumamente enriquecedor. Algunos maestros solemos decir que aprendemos mucho más de los alumnos que lo que nosotros estamos brindando, y es que el correcto aprendizaje es cuando se realiza en dos vías y de esta manera las personas involucradas en una clase pueden sacar el mejor provecho.
Hoy la educación es distinta, pero algunos no han querido darse cuenta.
No esperes llegar a una clase hoy y que los alumnos no sepan nada sobre el tema. Un alumno realmente interesado, preparó antes su clase, cuenta con elementos para debatir y tener una conversación y en caso de que esto no ocurra, muchos estarán dispuestos a escuchar y otros más interesados en aprender y conocer del tema. Porque algo inherente al ser humano es su capacidad de aprender y conocer. En el momento que dejamos de aprender, de inspirarnos, en ese instante un pedazo de nosotros también muere.
La escuela nos suele formar, pero qué pasa con todos los millones de niños que hoy no tienen acceso a la educación y tampoco cuentan con un maestro que los pueda inspirar, entonces, ¿cómo hacemos para que esos niños cuenten con más herramientas para enfrentar un mundo que cada día exige más en todos los ámbitos?
Si estás leyendo esta columna te aseguro que hoy eres un privilegiado en muchos aspectos. ¿Qué podrías hacer desde tu espacio para seguir fomentando el aprendizaje o el desarrollo de las personas? ¿Cómo haces tú para aprender todos los días? Y de todo eso que aprendes ¿cómo lo compartes?.

Ser maestra, es un privilegio, y al tiempo es una gran responsabilidad desde diferentes frentes porque es indispensable estar preparada y actualizada en muchos temas, dar lo mejor en cada clase, ser empática y entender el contexto de los alumnos, o sentarme a escuchar y entender sus intereses, entre tantas otras cosas. Es un trabajo sumamente enriquecedor y sobre todo lleno de satisfacciones, por lo que siempre habrá clases buenas y otras increíbles.
¡Felicidades a todos mis colegas este 15 de mayo!
Porque ser maestros es un privilegio.
Es el supremo arte del maestro despertar la curiosidad
en la expresión creativa y conocimiento.
Albert Einstein




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