The things we never say, Elizabeth Strout
- Mariana E

- hace 3 días
- 3 min de lectura
Loneliness does not come from having no people about one, but from being unable to communicate the things that seem important to oneself, or from holding certain views which others find inadmissible. – Carl Jung.

Cuando un libro que no buscabas termina siendo justo el que necesitabas.
Encontrarlo sin buscarlo
Me encanta que me ocurra esto con los libros: no tenerlos para nada en mi radar, entrar a una de las librerías que más frecuento donde vivo y encontrarme con uno que, sin buscarlo, termina atrapándome. Eso fue exactamente lo que me pasó con este libro.
En esta librería puedes sentarte y leer las primeras páginas antes de decidir si quieres comprarlo, algo que me parece espectacular. Y así fue como, casi por casualidad, terminé descubriendo esta historia.
No era el libro que buscaba
No era un libro que estaba buscando, pero sí era un libro que necesitaba. Hoy, que me siento a reflexionar sobre él, esto me queda mucho más claro.
Soy de esas personas que generalmente tiene más preguntas que respuestas y que, en muchas ocasiones, no dice las cosas en el “momento” perfecto. Aunque, pensándolo bien, ¿realmente existe un momento perfecto?
Todas esas cosas que nunca decimos
Como su título lo indica, el libro habla de todas esas cosas que nunca decimos.
Por muchas razones: porque sabemos que pueden lastimar a quienes amamos; porque son verdades que no todos están dispuestos a escuchar; porque quizá no son adecuadas para determinadas edades; pero también, y quizá lo más importante, porque muchos de nuestros grandes sueños y anhelos son cosas que no compartimos ni siquiera con las personas más cercanas a nosotros.
Y están también esas preguntas mucho más grandes. Por ejemplo: ¿algún día la humanidad podrá aprender a vivir sin estar en guerra?
Son preguntas que nos gustaría responder de manera positiva, pero cuya respuesta, cuando miramos nuestra historia como humanidad, probablemente nos lleva a decir que no.
Aprender a comunicar, sin duda, es algo en lo que hoy debemos trabajar mucho más y, sobre todo, hacerlo de la mejor manera posible.
Diría que la forma también es fondo.
La historia de Artie
El libro se basa en la historia de Artie, un profesor, esposo y padre que, por fuera, parecería ser el ejemplo perfecto de lo que hoy la sociedad considera éxito.
Un profesor lleno de reconocimientos, un esposo presente y, por supuesto, un buen padre.
Pero ¿qué pasa realmente en su vida?
Tanto su esposa como su hijo desconocen muchas de las cosas que ocurren en su interior. Aunque su hijo, de alguna manera, parece intuirlas.
Creo que siempre existirá una conexión especial entre los seres humanos, y no necesariamente tiene que ser una conexión de sangre. A través de la lectura nos encontramos con ciertas sorpresas que van transformando esta historia en una lección constante.
Nuestro gran punto ciego
Hay una frase del libro que se quedó especialmente conmigo:
“All of us live with a huge blind spot before our eyes, meaning that no matter what we think we know, we can never fully understand how we appear to others.”
Todos vivimos con un enorme punto ciego frente a nuestros ojos. Y eso significa que, por más que creamos conocernos o conocer a los demás, nunca podremos comprender por completo cómo nos ven quienes nos rodean.
Más preguntas que respuestas
Si están buscando un libro que los lleve a hacerse más preguntas en lugar de encontrar respuestas, creo que esta es una muy buena opción.
Porque quizá algunos libros no llegan a nuestra vida para darnos respuestas.
Quizá llegan para hacernos las preguntas que necesitábamos hacernos.

Elizabeth Strout (1956) es una escritora estadounidense conocida por sus novelas sobre las relaciones familiares, la soledad y las emociones humanas. Ganó el Premio Pulitzer de Ficción en 2009 por Olive Kitteridge. Entre sus obras más reconocidas están My Name Is Lucy Barton, Oh William! y Olive, Again. Su estilo se caracteriza por una escritura sencilla, íntima y profundamente reflexiva.




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