Florencia, 10 años después
- Mariana E

- hace 2 días
- 3 min de lectura

Un viaje para cumplir sueños y caminar la historia junto a mamá
Regresé a esta hermosa ciudad como algún día lo imaginé: con mi mamá, para celebrar su cumpleaños. Y es que llega un punto en la vida en el que estoy convencida de que los hijos también debemos ayudar a cumplir los sueños de nuestros padres. Así fue como llegamos a este verano en Italia, 2026.
Lo que puedo decir es que Florencia es una ciudad para caminar, degustar y admirar. El arte aparece en cada esquina, y cada rincón tiene una historia que contar. Es un lugar que no solo se visita, sino que se aprende y que, sin duda, invita a seguir explorando.
Les comparto esos lugares que, para mí, valen totalmente la pena y que no se deben perder:
Piazza del Duomo: es el centro religioso de la ciudad y alberga uno de los monumentos más importantes del Renacimiento: la Catedral de Santa Maria del Fiore, famosa por la impresionante cúpula de Brunelleschi.
Piazza della Signoria: un auténtico museo al aire libre. Cada escultura y cada edificio de esta plaza cuentan una parte fundamental de la historia de Florencia.

Galería Uffizi: no se la pueden perder. Requiere varias horas para recorrerla con calma, pero la belleza de sus pinturas y esculturas hace que cada minuto valga la pena.
Ponte Vecchio: lo caminamos varias veces. La primera vez descubrimos que, en la antigüedad, allí se encontraban carnicerías y comercios de alimentos, pero con el tiempo fueron trasladados debido a los malos olores. Hoy está lleno de joyerías y es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Les recomiendo caminarlo al atardecer; sin duda, es uno de esos momentos que me llevo conmigo de este viaje.

Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella: fundada por los monjes dominicos en 1221, es una de las farmacias y perfumerías más antiguas del mundo. Entrar es una experiencia en sí misma: el edificio parece más un museo o un palacio renacentista que una tienda. He de confesar que no encontré ningún aroma que quisiera comprar, pero la visita vale completamente la pena por la experiencia.

Palazzo Strozzi: uno de los palacios renacentistas más importantes de Florencia. Fue construido a finales del siglo XV para la poderosa familia Strozzi, rival de los Médici, y hoy es un reconocido centro cultural. Lo mejor fue que coincidimos con la exposición de Rothko, de la cual les hablaré en una segunda entrega.

Giunti Odeon - Cinema: uno de mis lugares favoritos. Antiguamente conocido como Cinema Teatro Odeon, es uno de los espacios más curiosos y elegantes de Florencia: un antiguo cine de principios del siglo XX transformado en un lugar cultural que combina cine, librería y café. Después de su renovación en 2023, la sala principal se convirtió en una librería, mientras que las proyecciones continúan en la parte superior del edificio.

Basílica de Santa Croce: conocida como el “Panteón de las Glorias Italianas” porque allí descansan grandes figuras de la historia como Miguel Ángel, Galileo Galilei, Nicolás Maquiavelo y Gioachino Rossini. También alberga un gran monumento dedicado a Dante Alighieri; aunque Dante está enterrado en Rávena, Santa Croce le rinde homenaje con esta impresionante obra.
Lugares para comer que no se pueden perder:
Mercado Central: una parada obligatoria. Allí comí la mejor torta de mi vida. Les dejo una foto porque, además del sabor, el lugar es toda una experiencia.
Cualquier pizzería local: nosotros comimos en una muy cercana a nuestro hotel y fue el cierre perfecto después de nuestros días caminando por la ciudad.

Amé visitar Florencia y, sobre todo, caminarla tanto junto a mi mamá. Eso sí: el calor del verano fue intenso, pero nada que no se pueda disfrutar con buena hidratación y haciendo alguna que otra parada para recuperar energía y seguir descubriendo la ciudad.

Y les dejo un dato: en Florencia, ciudad vinculada a la historia de Carlo Collodi, autor de Pinocho, este personaje se ha convertido en un símbolo muy ligado a la cultura toscana.
Florencia es de esos lugares que no solo se conocen, sino que se sienten. Y volver después de 10 años, esta vez junto a mi mamá, hizo que la experiencia fuera todavía más especial.






















Comentarios