El viaje de amigas que no sabíamos que haríamos.


Estar lejos de mis amigas también ha sido parte de mi proceso de mudarme al otro lado del mundo.
Porque mantener relaciones a la distancia no es cosa sencilla; básicamente, se necesita mucha energía y ganas para coordinar ocho horas de diferencia. Pero me queda claro, una vez más, que cuando se quiere, se puede y, sobre todo, se hacen las cosas.
Y así fue como coincidimos en un verano, donde creo que ninguna de las dos jamás imaginó que íbamos a pasarlo juntas, y mucho menos de esa forma. Le sacamos provecho a cada hora que pudimos estar juntas y, sobre todo, a echar la mayor cantidad de pláticas y chisme de todo tipo: de nuestras vidas, del shopping, de lo que queremos en un futuro, de dormir temprano y también de ver un partido de México que nos dejó súper tristes, pero que nos mantuvo motivadas desde que amaneció.
¡Qué gozada de días y qué gran lugar escogimos!
Así fue como llegamos a Palermo y Cefalú, que, en realidad, para nosotras siempre será CHEFALU. Y aquí, un poco de la magia de esos días:
El reencuentro y las primeras horas
Sin querer, nuestros vuelos tenían muy poca diferencia de tiempo, así que el chisme empezó desde el minuto uno, hahaha. Y teníamos tanto por grabar y, al mismo tiempo, tanto por compartir.
La noche, por más que quisimos extenderla, se quedó en unos buenos bailes y un par de drinks, hahaha.
Nos fuimos a Cefalú
¿Me explican este lugar? Ahora es uno de mis favoritos. Tiene una energía muy particular y, vaya, comimos delicioso. Cada día fue una competencia con el anterior: un poco de mar, miles de fotos y atardeceres perfectos.
Además, hicimos un hiking con el calzado perfecto, hahaha. Nada detiene a un par de mexicanas cuando quieren lograr lo que se proponen.
Y ya en Palermo fue otra historia. Las horas eran menos y, aun así, tratamos de sacarles todo el provecho posible y maravillarnos con todo lo que tiene esta ciudad.
Teatro Massimo
El Teatro Massimo continúa siendo uno de los principales centros de ópera, ballet y conciertos de Italia. En 2027 celebrará 130 años desde su inauguración.

Además, es especialmente conocido por su aparición en la película El Padrino III. Y sí, claramente teníamos que conocerlo.
Quattro Canti
Después nos fuimos a Quattro Canti, que, por su arquitectura barroca y su posición estratégica, es uno de los lugares más representativos de Palermo. Y también fue el escenario de una de nuestras fotos favoritas.

Es una espectacular intersección de cuatro esquinas monumentales, situada en el cruce de las dos calles principales del centro histórico de Palermo: Via Maqueda y Corso Vittorio Emanuele.
La Catedral de Palermo
Sin duda, un imperdible.
Una experiencia que ninguna de las dos había tenido: poder subir a la terraza y apreciar una catedral de esa manera. Desde arriba, además de la vista, se puede apreciar la increíble mezcla de estilos y culturas que hacen tan especial a Palermo.

Este conjunto es excepcional porque muestra la convivencia e interacción de tradiciones occidentales, islámicas y bizantinas durante la época normanda de Sicilia.
Un poco de museo
También fuimos al museo, a ver una exposición muy particular que solo nos dejó pensando en lo afortunadas que somos. Fue una de esas visitas que quizá no esperas y que terminan dejando algo an ti.
Palazzo dei Normanni
Y llegamos al Palazzo dei Normanni, cuyo mayor atractivo es la Capilla Palatina, considerada una de las obras maestras del arte árabe-normando-bizantino.
La combinación de mosaicos bizantinos, arquitectura normanda y decoración islámica es prácticamente única. Este lugar fue una verdadera belleza. Mucho más de lo que esperábamos y, aunque estábamos un poco cansadas de tanto sol, valió toda la pena.
Tip viajero: si estás haciendo un recorrido por Palermo, una buena secuencia es Quattro Canti → Catedral → Palazzo dei Normanni y Capilla Palatina, porque están relativamente cerca y permiten entender muy bien la historia de la ciudad.
Y para cerrar…
Con el poco de energía que nos quedaba, nos escapamos al muelle a caminar. Apreciar la vista, simplemente estar y seguir caminando por todas esas calles.

Me chocan las despedidas, pero la nuestra fue muy divertida: tratar de meter en una maleta carry-on miles de momentos creados que hoy son justo eso… lindos recuerdos.
Gracias, Reinis, por este viaje que no sabíamos que necesitábamos tanto.
¡Te quiero!
❤️




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