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La Edad Infinita / Miriam Reyes

  • Foto del escritor: Mariana E
    Mariana E
  • 17 mar
  • 2 Min. de lectura

Portada verde del libro La edad infinita, de Miriam Reyes, sobre una base de concreto con manchas de pintura


El tiempo no pasa, se acumula en la piel.

 

Cada proceso de migración es distinto, marcado por las circunstancias que lo rodean: las razones que impulsan la partida, las condiciones en que se realiza, la edad, las personas que acompañan el viaje y, sobre todo, aquello que se deja atrás y lo que comienza a descubrirse en uno mismo.

 

Ser una niña y tener que dejar todo lo conocido —incluido el amor de los tuyos— para reencontrarte en otro país no es un tránsito sencillo. Incluso cuando el idioma parece similar, las diferencias existen: cambian los matices, los gestos, los modismos. Migrar siendo niña implica también intuir, de alguna manera, que el regreso no será fácil, o al menos no será el mismo.

 

Es 1983. Una niña de ocho años sube a un avión y aterriza al otro lado del océano, donde descubre lo que significa ser extranjera. Porque no es lo mismo ser extranjera como turista que vivir en un país y no sentirse parte de él. En medio de ese desarraigo, lo que intenta conservar es la idea de continuidad: los abuelos, los vínculos, aquello que le daba sentido de raíz y de amor.

 

Todo es nuevo, y su deseo es pertenecer, ser aceptada. Pero dentro de su propia familia también hay distintas formas de habitar la migración. Para sus padres, por ejemplo, el objetivo es claro: trabajar, ganar dinero y regresar algún día a su país.

 

Sin duda, esta novela me llevó a comprender más profundamente lo que significa migrar: es, al mismo tiempo, una confesión de amor hacia el país de acogida y un testimonio de duelo por el país que se deja atrás. En este caso, además, el lugar que alguna vez ofreció refugio termina convirtiéndose también en un espacio de éxodo.

 

Además, es una obra que habla del tiempo de una manera distinta: no como una línea recta, sino como algo que se acumula en el cuerpo, en los recuerdos y en las experiencias. Por eso, más que una historia sobre una infancia en tránsito, es un libro sobre lo que significa convertirse en quien eres.

 

Leerlo es también una oportunidad para reflexionar sobre nuestras propias raíces, vínculos y transformaciones.

 

 



Imagen en blanco y negro de mujer joven con cabello largo

Miriam Reyes nació en Orense. Es poeta, editora y traductora. Ha publicado varios libros de poesía, entre los que destacan Bella durmiente (finalista del XIX Premio de poesía Hiperión, Madrid, Hiperión, 2004), Desalojos (Madrid, Hiperión, 2008) y Con (La Bella Varsovia, 2024), y ha sido incluida en importantes antologías de poesía contemporánea. La edad infinita es su primera novela.

 

 

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Sobre mí

 

Soy Mariana, curiosa por naturaleza, apasionada de los libros, los viajes y las preguntas que nos hacen crecer.

Hace 7 años inicié este espacio como un rincón para compartir lecturas, reflexiones y momentos. Hoy lo escribo desde Alemania, pero con la misma energía y amor con el que comenzó en México.

© 2025  |  Mariana Espinosa

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